SÓLO SÉ QUE NO SÉ NADA

Tratar de descifrar cómo será el mercado laboral dentro de 30 años, parece más bien una competencia de la ciencia ficción, antes que de la previsión y la observación científica.

Y es que, nunca la humanidad se ha transformado tanto, y a ritmos tan vertiginosos como los actuales. Y lo que es más importante, dentro de 30 años, el ritmo de cambio actual posiblemente no haya hecho sino acelerarse.

Piense tan sólo el lector como ha accedido a este artículo, posiblemente a través de una red social con fines laborales, recomendada por algún contacto virtual, a través de un Smartphone o un ordenador de última generación. Con un poco de suerte, puede que incluso le haya llegado una alarma a un smartwatch avisándole que había novedades en la red… ¿Se imagina que esto hubiese sido posible hace 30 años?

Anteriormente, el ser humano fue capaz de utilizar las máquinas para compensar o incluso suplir sus carencias físicas. Véase la tecnología más rudimentaria como un martillo o un cuchillo, o avancemos un poco más hasta medios de transporte como el coche o el tren. Todos ellos nos permiten solucionar o minimizar problemas que no podríamos solventar con nuestro propio cuerpo.

Inteligencia Artificial

En cambio, en pleno siglo XXI, la tecnología puede superar al ser humano incluso en las tareas cognitivas. Y es que, más allá de encontrarse replicando toda capacidad humana, la Inteligencia Artificial posee dos características de las que nosotros carecemos.

La primera es la conectividad; por mucho que seamos animales sociales y nos guste estar rodeados de gente, la IA es capaz de conectarse junto a millones de dispositivos y de coordinar sus acciones entre sí.

Piense usted en el vehículo autónomo, que formará parte de un todo global, y que será capaz de comunicarse con cualquier otro vehículo análogo sin siquiera existir necesidad de contacto visual o acústico.

La otra es la capacidad de actualización. El ser humano puede estar aprendiendo toda su vida, y puede adaptarse a muy diferentes circunstancias, sin embargo, se haya biológicamente limitado. La IA en cambio, puede adquirir todo el conocimiento de una vida humana en cuestión de segundos.  Es más, teniendo en cuenta que todo lo que hemos aprendido hasta día de hoy, tratamos de

inculcarlo a la IA, podría incluso decirse que todo el conocimiento adquirido por el ser humano en toda su historia, puede ser aprendido por la IA en un lapso de tiempo muy breve.

Pongamos de ejemplo el traductor de Google. Hace apenas dos-tres años, era una herramienta útil, pero con un margen de error muy alto. Sin embargo, a través de mecanismos de mejora continua y prueba-error, hoy Google traductor es capaz de traducir prácticamente cualquier idioma, con un índice de fiabilidad muy alto. Incluso si quieres te puede recitar la frase en el idioma seleccionado. En apenas unos años, Google se ha convertido en el mayor poliglota de la historia de la humanidad.

¿Dónde queda el ser humano dentro de este terremoto tecnológico?

Aquí es donde llega la incertidumbre. Podemos afirmar que el avance va a continuar, y que en 30 años la IA será mucho más inteligente y mucho más fuerte que ahora. ¿Lo seremos también nosotros?

 

 

En mi opinión, hay que ser cauto, pero no hay que entrar en pánico. Hasta el momento, cada vez que la IA ha avanzado, ha conllevado el nacimiento de nuevos empleos, relacionados con su uso o mantenimiento. ¿Quién iba a pensar que existiría algo como el Community Manager en los años 90?

La trayectoria hasta el momento también nos indica, que estos nuevos puestos, son puestos técnicos. Es decir, las posiciones más básicas de la pirámide laboral están condenadas a desaparecer tarde o temprano, porque queramos o no, pueden ser suplidas de una forma más eficiente y menos costosa por la IA.

Junto a esto, es evidente, que cada vez más, todos nosotros vamos a tener que reinventarnos. Hoy ya nos parece prácticamente inconcebible el hecho de pasar la totalidad de nuestra vida laboral en la misma empresa. Dentro de 30 años, quizás nos parezca inconcebible el hecho de pasar nuestra vida laboral en la misma profesión.

¿Estamos preparados para ello? Lo único que podemos decir con certeza, es que no lo sabemos.

 

Carlos Loren - Consultor RRHH

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies