Comunicación informal y rumores en la empresa

La comunicación informal es algo que se encuentra muy presente en cualquier empresa, algo que debemos tener muy en cuenta y que en cambio, muchas veces, pasamos por alto. Y es que la comunicación informal la realizan los propios trabajadores y tiene su base en sus sentimientos y emociones. ¿Qué supone esto para los Recursos Humanos y para la propia empresa?

En primer lugar, es necesario destacar que esta comunicación no tiene porque ser negativa. Resulta muy útil como herramienta de integración y socialización, reforzando la cohesión grupal y fortaleciendo la cultura de la organización. Igualmente, puede contribuir a aclarar comunicaciones formales que resulten ambiguas o poco esclarecedoras, así como a conocer que piensan y que sienten los trabajadores. Por supuesto, todo esto repercute en beneficio de la propia empresa.

Sin embargo, esta comunicación también tiene su lado negativo, y este es la difusión del RUMOR. Cualquier departamento de Recursos Humanos habrá de enfrentarse a este tipo de informaciones, que no están ni confirmadas, ni desmentidas por la empresa, en uno u otro momento, y por tanto, es muy importante saber cómo se ha de actuar.

El primer paso para el departamento de Recursos Humanos es asumir que el rumor existe, y que se ha de convivir con él. Las crisis, los cambios de dirección, las fusiones o adquisiciones empresariales suelen ser causa de incertidumbre y ansiedad, y por consiguiente, climas propicios para que aparezcan los rumores más dañinos.

La mejor solución pasa por conocer la organización y a sus trabajadores. Es decir, debemos conocer individualmente al equipo de trabajo, escucharles y saber qué tipo de comunicación es más útil para ellos.

También debemos conocer cuáles son los canales de comunicación informal en la empresa, y quienes son sus transmisores. En zonas como la cafetería, el comedor o cualquier otro espacio de uso común, hay mayor facilidad de que se geste y se difunda el rumor. Del mismo modo, siempre existen trabajadores con especial interés en difundir informaciones más o menos certeras, ya sea porque quieren acaparar la atención de los demás, porque les supone algún tipo de beneficio personal o simplemente porque les gusta sentirse como líderes del grupo. Identificar estos creadores de opinión siempre va a ser provechoso para el departamento de Recursos Humanos.

Resulta imprescindible también ser transparente con el equipo de trabajo, ocultar información no supone ningún beneficio para ninguna empresa.  Cuanta más información reciba el trabajador, menor margen tendrá para difundir rumores. Podrán existir noticias mejores y noticias peores, pero ambas tienen en común que deben ser transmitidas con idéntica rapidez, y con idéntica claridad.

Por último, hay que afrontar las situaciones. Si surge un rumor hay que confrontarlo, y si tenemos localizados a los transmisores de información podremos averiguar las causas de su difusión y poner remedio.

Si aplicamos todo ello a nuestro plan de comunicación, es seguro que no acabaremos con la rumorología, pero también es seguro que tendremos los medios necesarios para enfrentarnos a ella.

Carlos Loren – Consultor Thinking People

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